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Fin de año en la bella y colonial Villa de Leyva

January 03, 2018

Por: Joaquín Reyes Posada

Cuatro días estuve con mi familia en este municipio boyacense para pasar las fiestas de fin de año y dispuesto a recibir el 2018 con entusiasmo. Luego de casi dos horas de viaje por carretera estupenda, se llega a un lugar histórico de fuerte atracción turística, el Puente de Boyacá sobre el Río Teatinios, donde se libró la última batalla por la independencia de Colombia al mando del general Simón Bolívar.

La carretera excelente desde la salida en Bogotá por la Autopista Norte o por la carrera séptima. La señalización oportuna y clara, es el Waze natural de las rutas que se extienden por Cundinamarca y Boyacá y no es necesario usar el celular. Avisos de retornos cada 500 metros como el que indica Samacá camino a Villa de Leyva, nos condujo por carretera pavimentada desde donde se observan pintorescas casas campesinas pintadas de colores vivos, cultivos, vacas y ovejas que le otorgan un poético sabor bucólico al paisaje. En menos de una hora de trayecto llegamos a la imponente plaza de 14.000 metros cuadrados, la más grande de Colombia, alrededor de la cual se levantaron en la colonia casonas blancas de ventanas arrodilladas y balcones con materas de lindas flores, así como casas públicas donde funcionan los despachos oficiales, la alcaldía y el consejo municipal.

Un lugar que merece mención especial es la iglesia de imponente estilo español, un campanario que tañe sus bronces y su sonido se extiende por la región, el atrio en piedra y bajos escalones que sirven de asiento comunal. En ella se reúnen sus habitantes y turistas que llegan en todas las temporadas, en especial en el fin de año.


Hoteles y hostales


En Villa de Leyva se siente emoción y aprecio por la manera en que se trata de resguardar la población y protegerla de los embates de la modernidad. La oferta de hospedaje es amplia, hoteles confortables, hostales acogedores y alojamientos familiares atendidos por sus propietarios, hace que viajar varios días satisfaga las expectativas de los viajeros.


Qué visitar:

La plaza principal es escenario de vida y entretenimiento, empedrada y con fuente de agua en el centro, sobre los cuatro costados y en calles adyacentes, brotan negocios típicos, cafés, tiendas de artesanías, heladerías, panaderías, droguerías, bares y restaurantes de variada oferta gastronómica. Vale la pena recorrer el municipio, ir a la Casa del Cabildo al costado sur de la plaza mayor, reliquia histórica de la villa, a la casa de Luis Vargas Tejada en la cuadra norte de la Real Fábrica, en ella vivió el poeta y dramaturgo autor de Las convulsiones.

El Convento de las Carmelitas Descalzas se fundó en 1645, allí las monjas han vivido en clausura, laboriosas y dedicadas a las artes manuales y a la oración. La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen fue construida en 1850, de estilo andaluz y dos capillas, la pequeña y primitiva es homenaje a la Virgen del Carmen. La iglesia mayor es conocida como Iglesia de Mamá Linda.

Villa de Leyva hace que el visitante regrese al período prehistórico. Al Museo Paleontológico se llega por la vía a Arcabuco, allí se construyó el molino de trigo más antiguo de Colombia y en la actualidad es sede del museo que expone fósiles con más de 120 millones de años. El tour cultural permite ver piezas antiguas en el Museo del Fósil. En el Centro Paleontológico se guarda una memoria milenaria y en el Parque El Infiernito, los vestigios de la cultura muisca que tuvo esa región boyacense como lugar de vida.

Otros sitios interesantes son el desierto de La Candelaria, a él se puede viajar en jeeps 4 X 4, también en cuatrimotos de alquiler o en agradables cabalgatas con guías turísticos que conocen la región. Luego merece una visita Pozos Azules y el Valle Escondido, o visitar la Casa Terracota, auténtica muestra de la forma de construir con materiales originarios de ese lugar, el barro cocido más grande del mundo.

Muchos viajeros llegan a Villa de Leyva por diversas razones, en busca de celebraciones religiosas como las tradicionales fiestas populares en honor a la patrona de la villa, la Virgencita del Carmen en el mes de Julio, o por actos culturales como el Festival del Viento y las Cometas durante tres días de Agosto. Los participantes son profesionales que inician el movimiento de cometas de vistosos colores y formas diversas, demuestran su habilidad para ponerlas a volar en modalidades como espectáculo, arte, cometa deportiva y deportiva infantil, artesana y vuelo nocturno entre otras. Degustación de comestibles, bocadillos, dulces, se exponen cerámicas de la región, artesanías, recuerdos religiosos, la música anima a los asistentes e imprime su sello de fiesta popular. El Festival de Música Religiosa o la fiesta de las velitas en la primera semana de diciembre, son también acontecimientos en la villa.

Para finalizar, debo decir que la alegría de niños y adultos y el abrazo colectivo que se interrumpió cuando se elevaron al cielo cientos de globos de colores y arrancó la salva de fuegos artificiales con su sonido ensordecedor, luces fugaces que explotaron para recibir el año, la gran fiesta para iniciar el 2018 en Villa de Leyva constituyó un acontecimiento de nunca olvidar.

Datos de interés


* Distancia desde Bogotá: 167 kilómetros.Tres horas aproximadas de recorrido.
* Temperatura promedio: 17 grados centígrados.
* Se llega por tres rutas desde Bogotá. Por la Autopista Norte que comunica con el Puente de Boyacá y Tunja, la vía que comunica con Sáchica, después del peaje, desvío hacia Villa de Leyva. Por el Puente de Boyacá, tomar la variante Samacá- Villa de Leyva, 20 minutos menos de viaje porque no hay que entrar a Tunja. Por la ruta de Chiquinquirá –Villa de Leyva. Esa opción permite ir de pueblo en pueblo en turismo por la región, visitar la Catedral de Sal de Zipaquirá, conocer Ubaté, Ráquira y Sutamarchán, antes de llegar a Villa de Leyva.

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